Los retos económicos de Danilo Medina

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Los retos económicos de Danilo Medina

El día en que Hacienda opte por no pagar esa deuda, o diferirla, o reducir sus intereses, todo el sistema bancario entraría en crisis y por razones políticas, esa opción podría ser vista como menos costosa que aumentar impuestos

Por:Bernardo Vega

El Presidente Medina enfrenta grandes retos políticos y económicos.  Hoy nos referiremos solo a los segundos.

Hemos tenido 15 años ininterrumpidos de déficits fiscales y en los primeros meses del actual, al igual que en el año 2012 y por las mismas razones de proselitismo electoral, aunque no en la misma intensidad, el déficit ha sido más alto que lo presupuestado y es difícil que pueda ser compensado en lo que resta del año. Ya portavoces del gobierno sugieren un presupuesto complementario.

Aunque, en comparación con los países centroamericanos, nuestra deuda total, expresada como porcentaje del PIB no es más alta, y más después de la recompra de la deuda con Venezuela, no es menos cierto que el tema de una crisis de nuestra deuda no es si viene o no, sino simplemente cuándo.

Lo de esa deuda se complica por el impago por parte del gobierno de los avances que le entregó nuestro Banco Central para honrar a todos los depositantes de Baninter. Nuestra deuda pública ha subido cuatro veces desde el 2004. El pago de intereses de la misma ya excede el 5% del PIB, cuando en el 2004 era menos de un 2%. En América Latina solo tres países superan ese 5%. Como dos terceras partes de la deuda es externa, nuestro Ministerio de Economía y Finanzas presiona a nuestro Banco Central para que no devalúe, pues eso incrementaría el costo de la deuda en moneda local. Antes, cuando la mayoría de las ingenios, grandes exportadores, pertenecían al Estado y casi no había deuda externa, una devaluación era conveniente a las finanzas públicas. Ahora nuestro Banco Central ha perdido autonomía en su política cambiaria al ser rehén de Hacienda, en perjuicio de un sector exportador no minero hoy precisamente estancado. Por otro lado, el Banco Central y Hacienda compiten, en tasa de interés, plazos y moneda, al emitir deuda, sin una coordinación adecuada entre los dos.

Casi la totalidad de la deuda interna está en manos de nuestros bancos. El día en que Hacienda opte por no pagar esa deuda, o diferirla, o reducir sus intereses, todo el sistema bancario entraría en crisis y por razones políticas, esa opción podría ser vista como menos costosa que aumentar impuestos, bajar gastos corrientes, o renegociar bonos soberanos en un momento en que el mercado internacional viese mal esa última opción.

La única solución es un presupuesto equilibrado. El gobierno querrá hacerlo aumentando la carga tributaria, mientras la sociedad civil y el empresariado pedirá austeridad en el gasto corriente, pues la nómina continúa disparándose.

El mercado externo actual es favorable para más bonos soberanos. ¿Hasta cuándo? Nuestro rating en Moody’s no es “A”. Panamá, Guatemala, Costa Rica y El Salvador tienen mejor grado de inversión que nosotros, pues nuestros bonos están catalogados como “altamente especulativos”.

Otro gran reto es el sector eléctrico. El gobierno de Leonel Fernández dejó lista una licitación para nuevas plantas privadas, pero durante la transición del 2012 el Presidente electo Medina ordenó suspenderla, pues había decidido fuera estatal la ya famosa “Catalina la Grande”, cuyo financiamiento estatal se vio seriamente afectado por la crisis política en Brasíl obligando a distraer muchos de los recursos resultantes de la baja en el precio internacional del petróleo para llenar ese vacío. La obra está sobrevaluada con relación a sus pares internacionales y aún así el gobierno quiere que el sector privado sea allí accionista minoritario, pero este no muestra interés en el asunto, por razones obvias.

Tanto la CDEEE como las tres distribuidoras fueron entregadas al partido gobernante que aumentó sus nóminas ignorando el declarado objetivo público del Presidente Medina de lograr bajar la proporción de las ventas de electricidad que el consumidor no paga. La reducción en los precios internacionales del petróleo amortiguó esa situación, pero si la gente pagara la luz no se necesitaría una reforma tributaria. Portavoces del gobierno argumentan que la gente solo la pagará cuando baje el precio de la electricidad, pero está por verse si una vez entre Catalina (en el 2018 ?) si sus costos realmente permitirán eso. La licitación del carbón para esas plantas ojalá que no devengue en otro escándalo.

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